Las fechas especiales y memorables se celebran en buena compañía, sobre todo si esa buena compañía es la familia y el día del padre no es la excepción. La celebración empieza desde muy temprano. Sorprender a papá con una serenata de trío o mariachis, desayuno en la cama con una gran dosis de besos, abrazos, regalos y la mejor compañía, su esposa y sus hijos.
Planear un paseo al aire libre en medio de la naturaleza o simplemente reunir a toda la familia o los que puedan en casa para compartir un momento de esparcimiento y diversión. No olvidemos que en ese día la visita y compañía de los seres queridos tiene más valor que todo lo material.
Un abrazo cálido, un beso de hijos y nietos, una tarjeta hecha con tus propias manos, prepararle su platillo favorito o decirle “Te quiero mucho, papá” son las muestras más grandes de amor y gratitud para ese ser que cada día se entrega por completo al amor de su familia quienes sienten la más grande muestra de respeto, gratitud, cariño. Todas estas muestras de cariño son la nota característica de esta fecha.
Aunque parezca no tener mucha importancia, no hay duda de que en el año celebramos a papá de forma especial, podemos decir con certeza y convicción que papá merece ser celebrado, querido y amado siempre. Porque a papá no lo celebramos una vez al año, sino todos los días.
