En Noruega, el país de los fiordos, el lujo no es ostentoso. Es silencio, espacio y fenómenos que no se repiten. Para el viajero que busca lo irrepetible, lo nuevo, este país es el destino definitivo. Nuestro recorrido inicia en Oslo, su moderna capital, donde el diseño y la gastronomía marcan el tono.
La Ópera y el Museo Munch constituyen una parada obligada, pero la experiencia exclusiva se encuentra en Maaemo, tres estrellas Michelin que redefinen la cocina nórdica.
Duerme en el Amerikalinjen, con hermosas vistas al puerto y esencia art déco. En naturaleza y confort, las islas Lofoten son imbatibles.
En Nusfjord Arctic Resort, sus cabañas de pescador se transforman en suites con chimenea y vista al fiordo. De día, pesca con guía privado; de noche, spa frente al mar.
Terminamos nuestra travesía en Tromso, bajo auroras boreales. Dormir en un iglú de cristal, pasear en trineos de Huskies para terminar en un jacuzzi exterior a 10 grados centígrados resume la siguiente idea: “En Noruega, lo más exclusivo no se puede reproducir”.
