Resulta alarmante el nivel de suicidios que hay en la población mundial sin pasar por alto la de nuestra querida Panamá.

La población masculina y muchos jóvenes se encuentran en las estadísticas.
Es un tema muy delicado, que necesita mucha comprensión y atención de la familia y profesionales de la salud mental.
No hay que pasar por alto la fe en Dios, que siempre es el apoyo y la fortaleza en momentos difíciles.
Debe existir en nuestro pensamiento una cultura, que nos mande aquella señal denominada prevención.
