El mundo sigue dependiendo del petróleo por tal motivo cuando se incrementa, provoca
una inflación global encareciendo la adquisición de bienes y servicios para el consumidor
pues la producción en las industrias y transporte se eleva en costos, todo el tema
relacionado a lo operativo se afecta en las empresas.
Los principales productores de petróleo en América Latina son Brasil, Venezuela, México,
Colombia y Argentina, y más allá de determinar quiénes resultan más afectados con el alza,
el ojo de la tormenta está en el tema de refinamiento del crudo con el que cuenta cada país,
el cual no va al mismo ritmo de la producción, es más lento el avance donde la importación
sigue siendo necesaria para el movimiento comercial y la solución final es trasladar el costo
del barril a los consumidores.
Consecuencias principales del incremento
• Impacto en el sector agropecuario: los fertilizantes y las maquinarias son elementos
claves, por lo cual la producción de alimentos requiere de mayor inversión
monetaria.
• Transporte y Logística: la movilidad de las personas de un sitio a otro, el traslado de
cargas por vía marítima, aérea y terrestre se encarece por la gasolina y el diésel.
• Presión sobre las finanzas del Estado: se afectan porque es tan fuerte la necesidad
que el subsidio es la herramienta, ese gran salvavidas para contribuir con la
población lo que hace aumentar las deudas públicas.
• En el costo de vida: los productos finales suben su precio y la economía individual se
modifica para hacerle frente a la realidad.
El llamado “oro negro” es ese recurso natural no renovable que mueve la economía
mundial siendo vital en esta era aún más industrializada que vivimos, donde se utiliza
en diversas categorías como: energía, fabricación de petroquímicos y productos
especializados.
Los conflictos entre países dominantes crean desaciertos, planes de emergencia regidos
por una incertidumbre de saber cuándo surgirá un equilibrio, ese que permitirá que
vuelva la normalidad, las incógnitas se abren paso y las medidas que se tomen son
indispensables para enfrentar los altos precios.
Los riesgos son latentes y la seguridad energética está en la mira, por tal motivo los
gobiernos están enfocados en agotar todos los recursos necesarios para amortiguar los
efectos que irradian la estabilidad mundial.
