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La cirugía de columna: el antes y después de la endoscopía

Publicado el

Por Dr. Andrés Báez

Introducción: cuando el dolor marcaba el camino

Durante muchos años, el dolor de columna fue una sentencia silenciosa. Millones de personas alrededor del mundo aprendieron a convivir con molestias crónicas, limitaciones físicas y tratamientos que solo ofrecían alivios parciales. La cirugía, aunque efectiva en muchos casos, era vista como el último recurso: grandes incisiones, pérdida de sangre, hospitalizaciones prolongadas; llevaban a una recuperación difícil y marcaban a los pacientes. ¿Era la solución peor que el problema inicial?

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Hoy, esa realidad ha cambiado de forma radical. La cirugía de columna vive un antes y un después con la implementación de técnicas mínimamente invasivas, y ese punto de inflexión tiene nombre propio: la cirugía endoscópica de columna.

Antes de la endoscopía: una cirugía necesaria, pero agresiva

Para entender el impacto de la cirugía endoscópica, es importante recordar cómo se abordaban las patologías de la columna hace apenas unas décadas. Las cirugías tradicionales requerían amplias incisiones para poder llegar a la zona afectada. Esto implicaba separar o cortar músculos, generar mayor sangrado y someter al paciente a procesos de recuperación largos y dolorosos. Los pacientes que no mejoraban con medidas tradicionales como medicamentos y terapia física, escuchaban con temor cuando se les ofrecía una cirugía como última opción. La opinión de amigos, familiares e incluso muchos médicos era siempre la misma: “no dejes que te operen por nada del mundo”. 

Aunque estos procedimientos resolvían el problema estructural, el precio a pagar muchas veces era alto: semanas de incapacidad, dolor postoperatorio significativo y un impacto importante en la calidad de vida durante la recuperación.

La necesidad de una alternativa menos agresiva era evidente.

El nacimiento de una revolución: ¿qué es la cirugía endoscópica de columna?

La cirugía endoscópica de columna surge como parte del movimiento global hacia técnicas mínimamente invasivas. Su principio es simple, pero poderoso: tratar la causa del dolor respetando al máximo la anatomía natural del cuerpo.

Mediante el uso de una cámara de alta definición (endoscopio) y microinstrumentosespecializados, el cirujano puede acceder a la columna a través de una sola incisión de 8 milímetros. La utilización de dilatadores permite separar los músculos en la zona, sin tener que cortarlos. El uso de un lente nos brinda una visión directa y ampliada para realizar trabajos con gran precisión, minimizando el daño a músculos, ligamentos y tejidos vecinos. Tener un lente moderno y dedicado a la columna vertebral permite introducir todos los instrumentos a tavés del propio lente, eliminando a la nececidad de abrir otros portales o realizar otras incisones para introducir instrumentos. Esto, en un espacio tan reducido como la columna, y con estructuras tan delicadas, es fundamental. 

Lo que antes requería una apertura extensa, hoy puede resolverse a través de una incisión que no requiere suturas y que se torna casi imperceptible. La gran mayoría de pacientes, luego de su proceso de cicatrización, ni siquiera ven la herida. 

Los primeros pasos a nivel mundial

Los primeros desarrollos de la cirugía endoscópica de columna se dieron a finales del siglo pasado, inicialmente enfocados en el tratamiento de hernias discales muy específicas, aquellas más alejadas de la línea media de la espalda y cuya abordaje a través de una cirugía abierta era más cruento aún. 

Con el paso del tiempo, la tecnología mejoró, los instrumentos se refinaron y el conocimiento anatómico aplicado a la endoscopía permitió ampliar las indicaciones. Lo que comenzó como una técnica limitada fue ganando terreno, respaldo científico y aceptación internacional.

Hoy, la cirugía endoscópica es una de las áreas de mayor crecimiento dentro de la cirugía de columna a nivel mundial. Lo que se hablaba entre grupos pequeños y en sociedades muy específicas, hoy es cartelera principal en los congresos de las principales sociedades de cirugía de columna a nivel global. Las charlas, los páneles de discusión y los cursos cadavéricos “precongreso”, se llenan de inmediato.  

Mi encuentro con la endoscopía: una decisión que cambió mi carrera

Mi historia con la cirugía endoscópica de columna comienza mucho antes de realizar mi primer caso. Comienza con una decisión familiar.

Al terminar la residencia en Ortopedia y Traumatología, y con planes de continuar mi formación en Cirugía de Columna, todo estaba organizado para continuar mi carrera en Madrid. Sin embargo, surgió la oportunidad de que mi esposa continuara su desarrollo profesional en Colombia. Como familia, decidimos asumir el reto juntos. Ese paso, motivado por el crecimiento familiar, terminó abriéndome las puertas a un mundo que marcaría mi carrera para siempre.

En Bogotá pude concursar para una plaza en un programa de subespecialidad en Cirugía de Columna Mínimamente Invasiva. El programa era dirigido por el Dr. Jorge Felipe Ramírez, quien fue el pionero en las técnicas endoscópicas a nivel de Latinoamérica. Se trataba de un programa universitario, bien organizado, que daba la oportunidad de rotar en diferentes centros y con múltiples expertos en una gran variedad de técnicas de cirugía de columna por mínima invasión. No solo rotaba por departamentos de Ortopedia y de Neurocirugía de diferentes hospitales, con expertos de categoría mundial, sino que me daba acceso a uno de los principales laboratorios de cadáveres en Latinoamérica. El Centro Latinoamericanos de Educación y formación en Mínima Invasión (CLEMI), era el centro donde todos los meses se dictaban los cursos de Cirugía Endoscópica de Columna. Los cirujanos de columna de todo Latinoamérica que estaban interesados en formarse en este técnica viajaban a Bogotá a formarse en este centro. Como parte de i programa de entrenamiento, empezábamos como estudiantes de estos cursos, luego pasábamos a asistentes de mesa y al finalizar 1 año y medio de formación ya éramos instructores de cirugía endoscópica de Columna.  

Lo que inicialmente fue curiosidad académica, pronto se convirtió en convicción. 

La familia como centro y motor

Nada de este camino habría sido posible sin el apoyo constante de mi familia. Ellos han sido mi roca, mi centro y mi punto de equilibrio.

La familia no solo acompaña; impulsa. Es ese norte que nos recuerda por qué buscamos ser mejores cada día. Es el respaldo silencioso en las horas de estudio, en los viajes, en los retos profesionales y en las decisiones difíciles.

Mi esposa me guio a un camino que no había visto inicialmente, en un mundo de opciones que no conocía. El apoyo de mis padres fue fundamental en hacerlo posible. Y hoy en día mis hijos son mi razón para avanzar, para innovar y para traer a Panamá técnicas que hoy transforman la vida de cientos de pacientes. 

Trabajar por ellos y con ellos como inspiración ha sido uno de los mayores privilegios de mi carrera.

El regreso a Panamá: los primeros casos endoscópicos

En el año 2012, regresé a Panamá con el impulso de seguir divulgando las nuevas opciones en manejo con técnicas mínimamente invasivas, sobre todo de la cirugía endoscópica. Para ese entonces ya algunos de mis colegas habían viajado a Bogotá a conocer estas técnicas y empezamos el proceso de escoger el primer paciente. En julio de 2012 realizamos el primer caso, quien resultó ser un médico ampliamente reconocido a nivel nacional. Los ojos estaban puestos en resultado y las apuestas eran altas. El procedimiento fue exitoso y marcó un antes y un después, no solo para el paciente, sino también para la percepción de esta técnica en nuestro medio. 

Inicialmente nos tocó educar a nuestros colegas, a las compañías de seguro y a los pacientes como tal. Incluso en muchos de los primeros casos cubríamos los gastos de estudios de resonancia magnética de control luego de la cirugía, para poder demostrar los beneficios de la endoscopía. Básicamente demostrar que el problema había sido solucionado. Muchas veces era grato ver como ni siquiera en los estudios de control era perceptible una cicatriz o lesión en los tejidos alrededor de la columna en el segmento operado. Solo se lograba ver que el paciente tenía una problema (una hernia de disco por ejemplo) antes de la cirugía y en la resonancia de control el problema estaba solucionado y el paciente tenia un alivio evidente de los síntomas.  A lo largo de los años y de excelentes resultados, estos beneficios ya no se discuten y cada vez son mas los colegas que se forman en esta técnica o que nos refieren a pacientes que consideran que se pueden beneficiar de ellas. 

A finales del 2025 incluso, como equipo, tuvimos el honor de operar al hijo de nuestro primer paciente, médico también, resumiendo perfectamente el paso del tiempo, la evolución de la técnica y la confianza ganada de generación en generación.

De aprendiz a instructor: compartir el conocimiento

Con los años, la experiencia clínica y el compromiso con la excelencia me llevaron a un nuevo rol: el de instructor para Latinoamérica.

Pasé de ser estudiante en cursos internacionales a formar y enseñar a otros cirujanos de columna en Panamá y Latinoamérica. La docencia se convirtió en una extensión natural de mi práctica, con el objetivo de elevar el estándar de atención y multiplicar el impacto positivo de la cirugía endoscópica.

Panamá comenzó así a posicionarse como un referente regional en cirugía endoscópica de columna. Hoy soy miembro de sociedades dedicadas a la Cirugía Endoscópica y junto a quienes fueron mis profesores, ahora me dedico a enseñar a nuevos cirujanos que desean ampliar sus conocimientos y brindar opciones modernas a sus pacientes. 

En el 2023 celebramos los 30 años de cirugía endoscópica en Latinoamérica y fui reconocido por la Sociedad Ibero latinoamericana de Columna (SILACO) por la trayectoria y contribución científica a favor de la Cirugía de Columna en Iberoamérica, y además reconocido como Profesor Honorario de la Academia de Educación LESS Invasiva, dedicada a la formación de cirujanos en técnicas endoscópicas de columna. 

El trabajo en equipo

Nada es posible sin un equipo que te apoye. Gran parte del éxito de las cirugías se debe a todo el equipo que rodea a cada caso. Empezando por mis colegas y compañeros de trabajo, a quienes considero mis hermanos. Discutimos cada caso en conjunto, tomamos decisiones con la opinión de todos, cual es la mejor técnica, el mejor abordaje, que solución consideramos que sea la mejor para cada paciente en particular. Todo esto antes de llegar a una mesa de cirugía. El equipo de Anestesiología, de Algiología y de Medicina Interna que nos ayuda con cada caso. El equipo de terapia física que nos brinda el apoyo en el acondicionamiento de los pacientes antes de la cirugía y en la recuperación de cada paciente después de realizado el procedimiento. 

Finalmente todos los especialistas, tanto de Ortopedia, como de otras especialidades, que sabiendo el trato que le brindamos a los pacientes, las opciones mínimamente invasivas que les podemos ofrecer y los resultados que tenemos; tiene la confianza de referirnos a los pacientes. 

Cada uno es parte fundamental en una sola meta: ayudar a un paciente a que deje de tener dolor y que mejore su calidad de vida. 

Cada paciente es diferente

Para mí es fundamental que cada paciente comprenda realmente qué está ocurriendo en su columna. Escuchar con atención, realizar un examen físico cuidadoso y contar con estudios adecuados es solo el inicio. Ningún estudio tiene valor por sí solo si no se interpreta en el contexto de la historia, los síntomas y la vida de cada persona.

La pregunta no es únicamente qué duele, sino por qué duele. El paciente debe entender qué se observa en sus imágenes, cómo luce una columna sana y cuáles son los hallazgos que se apartan de lo normal y explican sus síntomas. No se trata de leer un informe radiológico, sino de traducirlo, de hacerlo comprensible y relevante para quien lo vive. Es mucho más facil para el paciente entenderlo, si logra verlo en las imágenes de la mano del médico.

No tratamos imágenes, tratamos personas. No buscamos corregir todo lo que aparece desgastado en una resonancia, sino intervenir de forma precisa aquello que ha robado calidad de vida. Solo cuando el paciente entiende qué ocurre y por qué, puede participar activamente en la toma de decisiones y comprender qué esperar de cada opción de tratamiento.

Esa es la verdadera esencia de la filosofía mínimamente invasiva: tratar causas específicas para devolver función y bienestar. En ese camino, la cirugía endoscópica de columna se ha convertido en una herramienta excepcional.

No operamos resonancias. Operamos a un paciente, a quien queremos ayudar. 

De casos selectivos a múltiples indicaciones

Inicialmente, la cirugía endoscópica se reservaba para casos muy específicos, como hernias discales extraforaminales. Estas hernias, por su localización, eran especialmente complejas de abordar mediante cirugía abierta tradicional, ya que requerían mayor disección muscular y generaban un impacto significativo en los tejidos. La endoscopía ofrecía una solución lógica: un acceso directo, preciso y con menor agresión.

Con el paso del tiempo y el aumento de la experiencia clínica, se hizo evidente que la visión directa y ampliada que ofrece el endoscopio permitía ir mucho más allá. El entendimiento tridimensional de la anatomía, junto con el desarrollo de instrumental cada vez más especializado, abrió la puerta a nuevos abordajes y a una expansión progresiva de las indicaciones.

Hoy en día, la cirugía endoscópica de columna permite tratar hernias discales en prácticamente cualquier localización, ya sea central, paramediana, foraminal o extraforaminal. Asimismo, se ha convertido en una herramienta eficaz para el manejo de la estenosis del canal lumbar, una condición frecuente en pacientes de mayor edad que limita severamente la capacidad de caminar y afecta de forma importante la independencia.

Otras indicaciones incluyen compresiones nerviosas de diversa etiología, dolor facetario mediante técnicas endoscópicas específicas y ciertas patologías degenerativas seleccionadas. En todos estos escenarios, el objetivo es el mismo: descomprimir de manera precisa la estructura responsable del dolor, preservando al máximo la anatomía normal.

Esta evolución ha convertido a la endoscopía en una herramienta versátil, segura y altamente efectiva, capaz de adaptarse a las necesidades individuales de cada paciente y a la complejidad de su patología.

Ventajas reales para el paciente

Más allá de la tecnología, lo verdaderamente importante es el beneficio para el paciente. La cirugía endoscópica de columna ha cambiado de forma profunda la experiencia quirúrgica, no solo desde el punto de vista médico, sino también humano.

Entre sus principales ventajas se encuentran las incisiones mínimas, el menor dolor postoperatorio y la reducción significativa del sangrado durante el procedimiento. En la mayoría de los casos, esto se traduce en procedimientos ambulatorios o con alta hospitalaria temprana, permitiendo que el paciente regrese a su hogar el mismo día de la cirugía.

La recuperación funcional acelerada es uno de los aspectos más valorados. Los pacientes pueden retomar sus actividades cotidianas y laborales en un tiempo mucho menor al que se asociaba tradicionalmente a la cirugía de columna. Esto no solo impacta al paciente, sino también a su entorno familiar y laboral, reduciendo el tiempo de dependencia y la carga emocional asociada al proceso quirúrgico.

Para muchos pacientes, la verdadera ventaja no es únicamente caminar sin dolor, sino volver a sentirse ellos mismos. Recuperar la confianza en el movimiento, dormir sin molestias y retomar actividades que habían sido abandonadas por miedo o limitación física representa un cambio profundo en la calidad de vida.

La cirugía endoscópica no solo trata una patología; devuelve calidad de vida.

El presente y el futuro

Hoy, la cirugía endoscópica de columna no es una promesa: es una realidad consolidada. Su crecimiento continúa de la mano de la investigación científica, la innovación tecnológica y la formación continua de nuevos especialistas.

Panamá se ha posicionado como un referente regional en esta área, no solo por la adopción temprana de la técnica, sino también por el compromiso con la educación médica y el trabajo en equipo. La colaboración entre especialistas, el intercambio internacional de conocimientos y la participación activa en congresos y foros científicos han permitido mantener un estándar elevado de atención.

El futuro de la cirugía de columna será cada vez menos invasivo, más preciso y más humano. La endoscopía seguirá ampliando sus indicaciones y perfeccionando sus resultados, siempre con un objetivo claro: ofrecer soluciones seguras, efectivas y centradas en el paciente.

Un mensaje final

La columna es el eje de nuestro movimiento, de nuestra independencia y de nuestra vida diaria. Cuidarla, tratarla con respeto y ofrecer soluciones modernas y seguras es una responsabilidad médica y humana.

La cirugía endoscópica de columna representa ese equilibrio entre ciencia, tecnología y humanidad. Un antes y un después que hoy se vive en Panamá y que seguirá transformando vidas por muchos años más.

El futuro de la cirugía de columna ya está en Panamá. El futuro de la cirugía de columna es la endoscopía de columna, una herramienta que seguirá evolucionando para ofrecer tratamientos cada vez más precisos, seguros y centrados en la persona. 

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